Gracias por apoyar a los de siempre: los que abrieron las puertas de Barcelona a Franco y los gudaris que pactaron su rendición a los italianos traicionando a la República.
Gracias por saltarte la leyes, PSOE, incluso las de la UE, para apoyar a un grupo de banqueros riquísimos que se quieren hacer con otra empresa energética.
Gracias por crear un problema donde no lo había (pero ¿a quién carajo le importaba el Estatut?), gracias por insistir en abrir heridas ya cerradas ("soy rojo" dijo ZP).
Gracias, muchas gracias, por no solucionar el tema de la vivienda, pero, a cambio, proveerme de unas magníficas zapatillas hechas en Taiwan y no en Alicante para buscarme la vida. Gracias por chulearme con el beneplácito de Gema Nierga y Juan Cruz. Muchas gracias.
Gracias por no solucionar los problemas reales de este país: gracias porque la sequía viene y no se ha tomado ninguna medida excepto cruzar los dedos para que no llueva. Gracias porque seguimos siendo un país de pico y pala, antes o después vendrá el desastre y alguien se acordará de aquellas promesas electorales de ZP de hacer de España un Sylicon Valley. Gracias porque la inmigración se convertirá dentro de poco en un problema, no por ella, sino por la falta de medidas y política para insertarlos sin que el español medio se sienta menospreciado. Muchas gracias.
Gracias por no acabar con la RTVE que nos cuesta a los españoles casi 40 euros anuales por cabeza. Se pudo hacer una reconversión industrial, cerrar altos hornos, pero no un pozo sin fondo como RTVE. Os lo agradezco.
Gracias por profundizar en la imagen de mi país como un escenario para la pandereta y el absurdo, un país del XIX y no del XVIII. Gracias por unirnos internacionalmente a Venezuela, Cuba o Mozambique, de verdad, muchas gracias porque sus mercados y situación son vitales para la clase media española. Gracias por subvencionar a los titiriteros a sueldo por hacer malas películas y no a los fontaneros, carniceros o transportistas, sus negocios no lo merecen.
En fin, muchas gracias, progres que lleváis a vuestros hijos a universidades privadas y colegios bilingües, a vosotros que sois atendidos en la sanidad privada, gracias por quitarme el dinero y decidir con él lo que es mejor para vuestros intereses.
Gracias por erosionar, cada día un poquito más, mi país. Muchas gracias.